El sudor humano es un humor natural que el cuerpo expide inodoramente. El mal olor se debe a una bacteria que prospera en entornos calientes y húmedos.
Este olor es mal visto en muchas culturas pues indican una mala higiene personal, de ahí el deseo de eliminarlo.
En épocas muy antiguas intentaban de todo para desaparecer este mal olor y en la actualidad en el siglo XXI, debemos estar agradecidos al desodorante, bendita sustancia que se aplica al cuerpo, especialmente en las axilas, para reducir el olor de la transpiración.
Los efectos positivos de los desodorantes se dan en:
- Inhibe el desarrollo de la bacteria que genera el olor. Esto se logra con compuestos químicos antibacterianos.
- Fragancias y perfumes para enmascarar el olor de la transpiración.
Los desodorantes tienen compuestos de aluminio para su factor antitranspirante como el ingrediente activo. Este componente forma una cubierta temporal de los conductos del sudor; está capa temporal impide que el sudor fluya a la superficie de la piel.
Se especula que los compuestos de aluminio, aplicados constantemente se quedan en la dermis cerca del seno, y son absorbidos por la piel y suelen causar efectos similares a los del estrógeno y no se debe olvidar que el estrógeno tiene la capacidad de fomentar el crecimiento de las células de cáncer de seno.