La lámpara fluorescente. Ilumina tus espacios.






Si quieres ahorrar dinero y a la vez contribuir con el planeta, sólo tienes que usar los focos ahorradores. El déficit energético es cada vez preocupante y con estos focos o ampolletas es todo beneficios.

Estos focos ahorradores han sustituidos a los focos clásicos; adicionalmente al tema comercial estos focos ahorradores tienes sus ventajas como:

  • Protección a nuestro medio ambiente.
  • Solo consumen el 20% del total de la energía.
  • Su durabilidad es excelente, pues duran 15 veces  más que los focos incandescentes convencionales.
  • Su precio es cada vez más bajo.
Características de la lámpara fluorescente

La lámpara compacta fluorescente o CFL en inglés compact fluorescent lamp, es un tipo de lámpara fluorescente que se puede usar con casquillos que también le conoce como:

  • Foco ahorrador (México, Perú)
  • Lámpara ahorradora de energía
  • Lámpara de luz fría
  • Lámpara de bajo consumo
  • Bombilla de bajo consumo
  • Bombillo ahorrador (Colombia y Venezuela)
  • Ampolleta fluorescente

En comparación con las lámparas incandescentes clásicas, las CFL tienen una vida útil mayor y consumen menos energía eléctrica para generar  la misma iluminación. De hecho, las lámparas CFL ayudan a ahorrar costos de electricidad, en compensación a su alto precio dentro de las primeras 500 horas de uso.



Hasta hace pocos años, este tipo de lámparas o focos de luz tenían inconvenientes y limitaciones, heredados de la tecnología del tubo fluorescente clásico.

Las lámparas fluorescentes compactas de hoy día han mejorado la tecnología fluorescente inicial gracias a la electrónica y a la mejora de los compuestos luminiscentes, emitiendo hoy día el doble de luz que un tubo clásico rectilíneo empleando la mitad de la energía.

Funcionamiento de las lámparas

El funcionamiento de una lámpara fluorescente compacta es similar al de un tubo fluorescente común, excepto que es mucho más pequeña y manejable. Cuando colocamos la lámpara CFL en un porta lámpara, igual al que usan la mayoría de las lámparas de incandescentes y accionamos el interruptor, la corriente eléctrica alterna pasa por el balasto electrónico, donde un rectificador diodo de onda completa la convierte en corriente continua.

Cuando los filamentos de una lámpara CFL se calientan por el paso de la corriente, el aumento de la temperatura ioniza el gas inerte usualmente argón o neón, que contiene el tubo en su interior, generándose un puente de plasma entre los dos filamentos.

Mediante ese puente se origina un flujo de electrones que aporta las condiciones necesarias para que el balasto electrónico origine una chispa y se comience  un arco eléctrico entre los dos filamentos.

En este punto del proceso los filamentos cesan su incandescencia y actúan como electrodos para mantener el arco eléctrico en el tiempo que permanezca encendida la lámpara. El arco eléctrico no genera directamente la luz en estas lámparas, pero su existencia es fundamental para que se produzca ese portento.




Las lámparas fluorescentes contienen mercurio, un metal pesado empleado en forma de gas para causar radiación ultravioleta, que luego un recubrimiento fluorescente convierte en luz visible. Los tubos fluorescentes convencionales contienen entre 15 y 25 mg de esta sustancia, mientras que las lámparas de bajo consumo contienen una cantidad menor, del orden de 2 a 5 mg.

La durabilidad de las  bombillas se dan en función al encendido y apagado de las bombillas CFL afectan su durabilidad de manera que las bombillas sometidas a frecuentes encendidos pueden envejecer antes de lo que marca su duración teórica, reduciendo por tanto el ahorro económico y energético.

Por ello debe evitarse las bombillas en luminarias muy cerradas, pues las altas temperaturas también reducen su vida útil. A esto se aúna la mala calidad en su producción.

Cuando se fabrican las lámparas CFL se hace con el objetivo de ser usadas con corriente alterna y con corriente continua. Estas últimas suelen usarse para la iluminación interna de las caravanas y en luminarias activadas por energía solar. En algunos países se usan como reemplazo de las linternas a base de kerosene.

Los tubos fluorescentes, equipados con balasto mecánico ocasionalmente  pueden explotar si éste entra en cortocircuito. Sin embargo, los  modelos de hoy son más seguros que cualquier lámpara, excepto las LED. Normalmente éstas sólo se rompen por golpes indebidos o accidentales, de modo que basta con usarlas dentro de un buen artefacto o en una posición donde estén protegidas de impactos.

Los focos ahorradores contienen pequeñas cantidades de mercurio, por ello estas bombillas deben reciclarse, depositándolas en lugares adecuados. No se pueden tirar a la basura ni al reciclado de vidrio. Asimismo el uso de las lámparas y tubos fluorescentes tiene implicaciones ambientales, pues su contenido de mercurio lo hace un potente contaminante.

0 comentarios:

Publicar un comentario